TERAPIA SEXUAL YA

Sexualidad Feliz = Personas Felices



Terapia Sexual YA

Idealizamos a nuestra pareja cuando no le vemos ningún defecto, cuando le otorgamos características extraordinarias. Le consideramos amable, inteligente, con valores, sentido del humor, belleza exterior e interior, sensible y un largo etcétera. Y esto es algo que ocurre cuando estamos enamorados. Y digo enamorados y no en amor que son dos cosas muy distintas. Os explicare la diferencia.

Imaginaos la siguiente situación. Conocemos a una persona que despierta nuestras simpatías. A medida que la vamos conociendo nos cae cada vez mejor. Empezamos a sentir atracción y deseo y nos vamos acercando cada vez más a ella. Comienza la seducción, hacemos cosas para gustar a esta persona, si somos correspondidos es el éxtasis total. No hay cosa mas maravillosa en este mundo ni mas dulce que atraer a la persona que te interesa. Nos gusta esta persona, sentimos cosas que no nos despiertan otros/as. Nos atrae físicamente pero también intelectualmente, sentimos deseo y ganas de intimar sexualmente. Despierta todo nuestro interés. Nos estamos enamorando. El enamoramiento es un estado de enajenación mental que alterna episodios de euforia con episodios de tristeza. Euforia cuando esta cerca nuestra, cuando nos llama, cuando cumple nuestras expectativas, que no son otras que nos atienda, que nos haga caso, que nos muestre interés. Tristeza cuando no lo hace. Sobra decir que aunque el enamoramiento puede ser correspondido, no lo es siempre o no lo es siempre como lo espera el otro y es entonces cuando nos entristecemos y deprimimos. En este estado de enamoramiento es cuando idealizamos al otro, le atribuimos características maravillosas, no hay un ser humano igual. Si el otro nos corresponde la relación también es ideal y maravillosa. Hemos olvidado por completo otras relaciones u otras personas que han estado a nuestro lado y han despertado sentimientos similares. Lo de hoy es único. Vivir el enamoramiento es estar en otro mundo, percibimos al otro por partes, no en su totalidad. Percibimos aquellas partes que queremos ver, que queremos que tenga.

Y como todo en esta vida se acaba, el enamoramiento llega a su fin. Dejamos ese estado de enajenación mental que todos hemos tenido alguna vez (bendito sea) y empezamos a ver realmente al ser humano que tenemos al lado. Un ser humano con sus inseguridades, contradicciones, vulnerabilidades, con sus días grises o negros del todo. Y es en ese momento cuando dejamos de idealizar al otro. Le vemos como es. No es que nuestro amor deje de tener aquello que nos enamoro, simplemente conocemos otros aspectos de esta persona y sobre todo al convivir le vemos en situaciones que antes no se mostraban. La convivencia nos ofrece multitud de situaciones diferentes que no nos ofrece la vida por separado y vemos como se comporta la persona en dichos momentos.

Cuando dejamos de idealizar al otro, empezamos a ver como es realmente. Si aun así nos sigue llenando, gustando y apasionando es cuando pasamos del enamoramiento al amor que no es otra cosa que el sentimiento que nos brota por otro ser humano cuando le aceptamos tal como es con sus días malos y no tan malos, con sus penas y sus alegrías, con sus miedos y sus fortalezas. Es decir: “Te quiero como eres y quiero permanecer a tu lado aunque a veces no este de acuerdo contigo o no me gusten algunas cosas de ti” Bendita sea esta nueva etapa que nos da la oportunidad de ver la realidad y de tomar la decisión de quedarnos o de marcharnos.
Si por el contrario no somos capaces de permanecer al lado de esta persona porque lo que contemplamos ya no nos seduce y ha dejado de interesarnos es cuando pasamos del enamoramiento al desamor. El sentimiento inicial va muriendo poco a poco y debemos prepararnos para salir de la relación
Así que recordar
ENAMORAMIENTO: Estado de enajenación mental alternando estados de euforia con estados de depresión. La vida cambia de color y todo es maravilloso y cuando no nos hace caso todo es terrible.
IDEALIZACIÓN: Ocurre en la fase del enamoramiento. Atribuimos al otro características maravillosas que en la realidad puede que tenga o no
AMOR: Estado más tranquilo en el que deseamos seguir con nuestra pareja a pesar de no ser tan maravilloso como creíamos, sino un simple humano mas. Aprendemos a aceptarle y a seguir queriéndole a pesar de los pesares
DESAMOR. El enamoramiento finaliza y no somos capaces de seguir encontrando en el otro cosas que nos gustan. El sentimiento va declinando, perdemos el interés, el deseo sexual. El otro ya no es nuestra prioridad.
Algo que me parece importante dejar claro antes de finalizar este post es que la vida no es ideal. Nuestra pareja tampoco. El o ella no tienen porque ser perfectos ni cumplir nuestras expectativas. Cuando no entendemos esto surge el conflicto, pero es en dicho conflicto con el otro cuando tenemos una oportunidad para crecer. Nadie quiere dificultades, pero la realidad es que la vida en pareja las tiene. Si sabemos encararlas y sacarles el mejor partido creceremos y la relación también crecerá.