TERAPIA SEXUAL YA

Sexualidad Feliz = Personas Felices



¿Os acordáis cuando eramos niños? Eramos espontáneos, sabíamos lo que queríamos y nos planteábamos muy poco los motivos. Lo queríamos y punto. Si no lo conseguíamos, utilizábamos estrategias para lograrlo aunque no fueran las más adecuadas. Nos daba igual, eramos niños.

Terapia Sexual YAA medida que crecemos vamos haciendo callar a ese niño y toma las riendas esas normas sociales que nos han ido inculcando desde la infancia. Y es que en nuestro interior habitan tres personajes que son los que os voy a mencionar a continuación.

El niño. LO QUE DESEAMOS
El padre. LAS NORMAS Y LOS DEBERÍAS
El adulto. LOS HECHOS OBJETIVOS

El niño son nuestros deseos. Lo que que queremos, lo que ansiamos. Poco importa si es correcto o no, lo queremos y punto.

El padre son las normas que nos han impuesto en los primeros años de nuestra vida y que se han grabado en nuestro interior . Todos aquellos "No hagas esto", "Si te dejas besar por un chico eres una fresca", "los niños no lloran", "la cama se hace de esta manera". Muchas de estas normas nos vienen bien porque a través de ellas hemos aprendido a hacer cosas necesarias para nuestra vida cotidiana. Otras en cambio son prohibiciones que tendremos que valorar si queremos acatarlas o no.

Y aquí entra en juego el tercer personaje que es el adulto. El adulto evalúa objetivamente la realidad, recaba información y decide sopesando los pros y los contras.

Para ilustrar todo esto os voy a poner unos ejemplos.
Imaginar a dos buenas amigas que llevan juntas varios años.Voy a llamarlas Ana y Susana.
Susana ha conocido a Sergio y ha empezado a salir con el. Un día se lo presenta a Ana que siente una gran simpatía por el desde el principio. Pero la cosa se complica porque de la simpatía pasa a la atracción. Y se complica aún más porque conversando con él se da cuenta que les unen un montón de cosas y que le gusta muchísimo su forma de pensar. Pero aún se hace más difícil ya que Sergio empieza a dar muestras de interés por Ana. Difícil situación, ¿no os parece?

Si Ana, sin pensárselo dos veces, se enrolla con el novio de su amiga sale la niña que hay en su interior que le grita lo que quiere y no valora los pros y los contras. Esto puede ser un problema. Antes de actuar, pensar.

Si Ana en cambio se reprime porque no quiere dañar a su amiga y se siente como una bruja intentando arrebatárselo, esta escuchando al padre que todos llevamos dentro y que le grita "Que eso no se hace" y "que el novio de la amiga es intocable". Por lo cual dejara de escucharse porque ha aprendido que su comportamiento es incorrecto y que seria la peor persona del mundo si lo hiciera. Desgraciadamente el reprimir algo no evita que el conflicto no exista. Solo cerramos los ojos ante él.

¿Que seria lo mas beneficioso? Que Ana recogiera datos, evaluara los pros y los contras y tomara una decisión desde su parte adulta. Esto no es nada fácil y muchas personas al final eligen escuchar al padre que llevan dentro porque hacer algo contrario a esto les crea mucha ansiedad. Lo que ocurre es que cuando reprimimos algo que deseamos tanto y nos negamos ese deseo y ese sentimiento nos estamos boicoteando la vida. Por miedo, por temor al conflicto, porque hay decisiones que cuesta tomarlas, porque es difícil. Es verdad, es difícil y es por ello que algunas personas incapaces de resolver un conflicto de este calibre acuden a terapia para que una persona ajena a la situación la acompañe en esta situación tan complicada que se da mas veces de lo que pensamos.

Aclararos que para estar en armonía , es importante que estos tres personajes estén equilibrados en nuestro interior. El problema surge cuando tenemos mucho de padre y poco de niño porque no escuchamos nuestros deseos o cuando tenemos mucho de niño y poco de padre porque podemos tener serios problemas moviéndonos solo por impulso.

Por si os interesa ampliar conocimientos, esta información esta basada en la Teoría del Análisis Transaccional de Eric Berne. Espero que os sirva y os ayude a comprender el como y el porque nos comportamos de la manera que lo hacemos en numerosas ocasiones.